Las víctimas de un impacto repentino son los más difíciles de tratar.

“Las víctimas de un impacto repentino son los más difíciles de tratar. No es solo la colisión lo que les hace daño, es todo lo de después. Sus cuerpos son heridos una y otra vez”. Dicen que no hay forma de saber cuánto daño se han hecho realmente. Dicen también que no puedes prepararte para un impacto repentino. Uno no puede prepararse. Simplemente te golpea de la nada. Y de repente, la vida que conocías se termina de alguna manera para siempre.

Pasado un tiempo crees estar totalmente recuperada. Crees haberte repuesto por completo, pero la gran verdad es que no puedes hacer como si nada hubiera pasado. Porque las decisiones que tú tomas a partir de ese momento, tu forma de ver y afrontar la vida, todo aquello que viene después, está por suerte y a la vez por desgracia, estrechamente relacionado con el fuerte impacto del que crees estar totalmente recuperada. Para bien y para mal, queramos verlo o no.

Entonces, y después de mucho tiempo, llega a tu vida alguien que era todo aquello que tú has estado necesitando tanto tiempo. Y esta vez es diferente. Te pasa algo que tú pensabas que sólo sucedía en la gran pantalla. Y te sientes como Alli en el diario de Noa, como Rose en Titanic, Molly en ghost, Holly en posdata te quiero, Charlotte en otoño en Nueva York o Savannah en querido Jonh. Y no sabes realmente cuándo, cómo ni porqué, pero sucede. Esa persona consigue llegar donde nunca nadie antes había conseguido llegar, a tu corazón. Encargándose de recomponer tu vida y de recomponerte a ti misma. Entonces, condicionada por todo lo que te ha pasado y has vivido, ves la parte positiva y das incluso las gracias a esos fuertes impactos que te han hecho ser quien eres hoy. Esos que te han hecho ver como funcionan las cosas ahí fuera. Y luchas, luchas con todas tus fuerzas porque entre tanta cosa aparente, superflua, falta de sentido, de trasfondo y de ser, consigues darte cuenta de lo que esa persona significa para ti. Eres consciente de que esa vida que conocías y que se terminó de alguna manera para siempre con cada una de esas colisiones de las que hablo, es lo mejor que ha podido ocurrirte nunca. Porque la vida que tú quieres, no es otra sino una vida junto a él.

Pero con el tiempo también, te das cuenta de que aunque creas estar completamente repuesta, aunque hayas sacado realmente muchas cosas buenas y seas quien eres gracias a eso, las víctimas de impactos repentinos son realmente difíciles de tratar y en determinados momentos arrastran consigo a las personas que más quieren, a esas personas con las que comparten su vida y que tanto bien les hacen. Entonces, eres consciente también de esa otra cara de la moneda, eres consciente del daño que puedes causarle a esa persona con la que quieres compartir el resto de tu vida. Llevas contigo mucho lastre, y eso es algo que inevitablemente, lo quieras o no, va a afectar en determinados momentos, con algunas de tus actitudes, pensamientos y reacciones. Esa carga que llevas soportando sola tanto tiempo, de repente está repartida. Todo lo que te afecte, te haga sentir mal y te condicione, todo lo que te quite el sueño, las ganas de comer o de vivir incluso, todo eso causa el mismo dolor y las mismas consecuencias en esa persona que ha decidido que se reparta la puta carga que llevabas a cuestas tú sola.

Lo siento. Siento ser difícil de tratar y arrastrarte a veces conmigo por cosas en las que tú no tienes nada que ver. Siento que esta otra cara de la moneda no sea un camino de rosas. Siento que nos haga venirnos abajo, discutir, temblar y llorar de rabia, impotencia y miedo. Pero creo que para nada nos aleja. De hecho, creo que los daños colaterales que de ella se desprenden son los que más nos unen y más ganas de luchar nos aportan. Creo además que son los que más nos hacen sentir y conocernos. Porque mi colisión más grande e importante en esta vida has sido tú. Mi impacto repentino preferido y al que no solo se que nunca voy a acabar de reponerme, sino al que además no quiero hacerlo. Porque cuando yo te digo todos los días de mi vida, me refiero a todos y cada uno de ellos.

Anuncios